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Nota

El dato más seguro es el que no existe

Por qué TeLaCuelan no guarda lo que analizas. Incluso cuando guardarlo nos ayudaría.

Casi todas las aplicaciones te hacen la misma promesa sobre tus datos: «los protegemos». La nuestra es distinta, y más sencilla: no los tenemos. Lo que le enseñas a TeLaCuelan no se almacena. No hay una base de datos con tus consultas esperando a que alguien la mire.

Podríamos contarlo y quedarnos ahí. Pero la transparencia también es una forma de defensa, así que queremos explicar el porqué —y ser honestos con la parte incómoda—.

La parte incómoda: guardar nos ayudaría

No vamos a fingir que no hay tentación. Si guardáramos los timos que la gente nos trae, afinaríamos mejor, detectaríamos antes una estafa que se repite, mejoraríamos más rápido. Podríamos hacerlo. Elegimos no hacerlo. Y no por descuido, sino por una decisión meditada sobre qué clase de herramienta queremos ser.

A una herramienta en la que pegas un mensaje de tu banco, una conversación o una foto, la única forma de prometerle que eso sigue siendo tuyo es no quedárselo.

«Anónimo» no siempre es anónimo

Quizá pienses: que lo guarden, pero sin mi nombre. El problema es lo que tú nos enseñas: cosas cortas —un número de teléfono, una dirección web, un SMS breve—. Y disfrazar un dato corto y predecible no es esconderlo de verdad: un número de teléfono «cifrado» se puede adivinar probando, igual que una matrícula. Decirte «lo guardamos, pero anónimo» sería, para esta clase de datos, una verdad a medias. Y preferimos no decirte verdades a medias.

Una base que no existe no se puede perder

Esta es la ventaja silenciosa de no guardar nada: lo que no existe no se puede filtrar, ni hackear, ni vender, ni que te lo reclame nadie. La caja fuerte más segura es la que está vacía. En un producto que vive de tu confianza, esa es la mejor cerradura que podemos ofrecerte.

¿Y entonces, cómo mejoráis?

Con nuestra propia experiencia y nuestros casos de prueba, no con tus consultas. Nuestro criterio se cuida y se calibra por dentro. Y si algún día te pedimos tu opinión sobre un veredicto, será exactamente eso: tu decisión de enviarnos un caso, a propósito, nunca algo que pase en silencio ni por defecto. Lo que es tuyo, se queda contigo salvo que tú digas lo contrario.

La disciplina de olvidar

En un mundo que lo guarda todo «por si acaso», no guardar nada es casi un gesto a contracorriente. Para nosotros es lo natural: la forma más concreta que tenemos de respetarte. Tú nos enseñas algo, te damos una señal para que decidas, y luego lo olvidamos. Así de simple, así de a propósito.

Esta nota forma parte de la filosofía de TeLaCuelan: no abre · no almacena · no acusa. Puedes leer más en El proyecto.

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